el último tango en París
En el amor no se necesitan ni nombres, ni historias, ni pasado, tampoco cicatrices que nos recuerden quienes somos, ni demostraciones, ni nada... Todo eso déjalo para el mundo de fuera.
El problema es cuando el mundo de fuera entra dentro de ese apartamento, en teoría, reservado. Por eso si estamos dentro debemos recordar que fuimos y seremos nada.
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